sexta-feira, 23 de outubro de 2009

Pablo Neruda


Me gustas cuando callas
porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos,
y mi voz no te toca.

Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas
de mi alma emerges de las cosas,
llena del alma mía.

Mariposa de sueño,
te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas
y estás como distante.
Y estás como quejándote,
mariposa en arrullo.

Y me oyes desde lejos,
y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara,
simple como un anillo.

Eres como la noche,
callada y constelada.
Tu silencio es de estrella,
tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre,
alegre de que no sea cierto.

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